Bienvenida: cuando la pérdida llega
Hay un momento, después de una pérdida, en el que el mundo se detiene. No importa si la pérdida fue anticipada o súbita, si fue una persona, un animal, un trabajo, una salud, una versión de uno mismo. Cuando algo se pierde, algo se rompe. Y no hay vuelta atrás.
Este libro no pretende arreglar eso. No pretende acelerar el duelo, ni hacerlo más corto, ni disfrazarlo de otra cosa. No pretende que juegues para "no pensar". Sería una falta de respeto a tu dolor, y una mentira profesional.
Lo que este libro pretende es más humilde y, quizás, más útil: acompañarte en los días del duelo. Darte herramientas concretas para sostenerte, para transitar, para atravesar. Y decirte con claridad qué puede hacer un juego, y qué no. Porque la honestidad es, aquí, la primera herramienta.
«El duelo no es una enfermedad. No hay que curarlo. No hay que superarlo. Hay que atravesarlo. Y para atravesarlo, hay que estar dispuesto a sentirlo.»
— Principio central del acompañamiento en duelo
Qué es este protocolo
Este es un protocolo de acompañamiento honesto. No es un "tratamiento". No es una "terapia gameficada". Es una guía para atravesar el duelo, con ejercicios, con pausas, con juegos que pueden servir como pequeños respiros, y con la claridad de que el verdadero trabajo es el duelo mismo, no la distracción de él.
Está diseñado para personas que atraviesan cualquiera de estas pérdidas:
- Pérdida de un ser querido: pareja, madre, padre, hijo, hermano, amigo.
- Pérdida de una mascota: el duelo por un animal no es "menor". Es un duelo real, con la particularidad de que muchas veces es un duelo desautorizado socialmente.
- Pérdida de un trabajo: el duelo por la identidad laboral, por los vínculos, por el propósito.
- Pérdida de una salud: el duelo por el cuerpo que se tenía, por las capacidades que se perdieron.
- Pérdida de una versión de uno mismo: dejar atrás una etapa, una relación, un país, una fe.
Lo que aprendimos
- El duelo no es una enfermedad. No se cura, se atraviesa.
- Este protocolo no pretende eliminar el dolor: pretende acompañarlo.
- Aplica a cualquier tipo de pérdida: persona, mascota, trabajo, salud, identidad.
- Los juegos son respiros, no tratamientos. El trabajo real es el duelo mismo.